NORMALIZAR Y VERIFICAR RSC: Los principales retos y riesgos de futuro

AENOR acaba de presentar un nuevo sello RS10, que es el nombre de la nueva certificación que aspira a acreditar que una companía tiene un sistema de gestión responsable con sus grupos de interés…Pero ¿cuál es la norma de gestión de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que AENOR va a seguir para validar/asegurar que cabe otorgar la certificación del sello RS10? ¿La ISO 26000, la serie AA1000, la SGE-21, la GRI…? Según parece, entre ellas, se decanta por inspirarse en la reciente ISO 26000.

Todo apunta a que la veda de los “sellos” se abre o más bien lleva “libre” mucho tiempo a nivel de RSC. En esto un primer problema es que acabe habiendo más cazadores que caza… Pero entrando más en el fondo del asunto: la gestión de la RSC requiere de la verificación, pero no hay verificación posible sin la correspondiente armonización de conceptos y principios de RSC, su oportuna implantación voluntaria y libre y la progresiva validación y aseguramiento independiente de conformidad con una norma generalmente aceptada y que responda a un verdadero consenso en su aplicación práctica por todo tipo de organizaciones.

El principio de gestión y verificación exigen autonomía y una absoluta disociación, sobre todo en la materia de Responsabilidad Social Corporativa. La RS10 quizá puede convertirse en un “sistema de gestión de la responsabilidad social” impulsado por AENOR, pero parece dudoso que sea ella misma la que certifique su cumplimiento. Parafraseando el viejo refrán: “No se puede decir misa y al tiempo repicar campanas”. AENOR quizá aportaría mucho más al desarrollo de la RSC si decidiera un claro posicionamiento en esta materia: o asume el papel de “agente normalizador” (por ejemplo, a través del RS10, cuya certificación haga un tercero independiente) o el de “agente verificador” (por ejemplo, validando o asegurando que una organización cumple la triple rendición de cuentas según GRI, o la asunción de los principios responsables del AA1000 o la norma ISO 26000…).

Sin entrar por ahora en el debate de si los “sellos” (cualquiera que sea su denominación) recogen verdaderamente un nivel de verificación de la gestión de RSC, marcando diferencias y estimulando su desarrollo progresivo y competitivo entre todo tipo de organizaciones; lo que sí parece recomendable es que normalizar y verificar no sean objeto de un mismo sujeto en el caso de la RSC, en consonancia con los principios generalmente aceptados sobre Responsabilidad Social Corporativa… Claro que ¿quién le pone el cascabel al gato AENOR y le dice que no cabe en RSC lo que ha venido haciendo por ejemplo en materia de Calidad?

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